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viernes, 26 de junio de 2015

Un Barça inédito y sin títulos

Estas son las acepciones que la RAE da al adjetivo inédito:

1. Escrito y no publicado (también usado como sustantivo).
2. Dicho de un escritor: que aún no ha publicado nada
3. Desconocido, nuevo

Vistas las definiciones, incluirlo en esta frase es repetitivo:



Este artículo de El Mundo destaca que la sección de baloncesto del Barcelona no ha logrado títulos esta temporada a pesar del cuantioso presupuesto con el que cuenta. Si con "inédito" se quiere expresar que el equipo no ha ganado nada este año, ¿por qué justo a continuación se escribe "y sin títulos"? En el lenguaje periodístico siempre hay que evitar las repeticiones innecesarias.

Para eliminar los elementos superfluos de la frase, aquí va una sugerencia que aporta más información: El Barcelona cierra una temporada sin títulos pese al alto desembolso en fichajes

miércoles, 10 de junio de 2015

De Adís Abeba a Shanghái con escala en Catar o la españolización excesiva de topónimos extranjeros (II)

Tras publicar la anterior entrada del blog, contacté vía Twitter con la cuenta de la RAE para formularles la siguiente pregunta:




La respuesta de la academia de la lengua me ha llegado hoy mediante dos tuits. En el primero, me invita a visitar un enlace sobre ortografía; y en el segundo, me indica que si su lectura no resuelve mis dudas, les contacte por medio del formulario de consultas lingüísticas habilitado en la web de la institución.

La lectura ha sido interesante, pero no soluciona gran cosa. Para comenzar, ni uno solo de los topónimos citados en mi tuit son mencionados en el texto que recibí. Me interesaba especialmente una explicación sobre la falta de acentuación en Zagreb cuando sí se impone la tilde a Múnich. Dos palabras llanas que no finalizan en vocal, n o s, lo que obliga a acentuar la sílaba tónica. Parece que no hay respuesta para esta consulta ni para otras. 

En algunos casos el documento sí da explicaciones. Por ejemplo, si Ámsterdam, Míchigan, etc. son esdrújulas, que no les falte la tilde en la primera sílaba. Y si Taipéi es aguda, que tampoco se omita el acento en la vocal correspondiente. Pero en otros, se limita a recomendar una cosa u otra sin dar razones. Así ocurre con el respeto a la grafía portuguesa de São Paulo y a dejar tal cual la polaca Gdansk, una palabra impensable en español con esas dos consonantes iniciales. 

Las razones de la RAE me parecen insuficientes y no impiden que continuemos el periplo por la geografía mundial iniciado en el anterior post. Es hora de acercarnos a África. Hoy ha sido noticia la ciudad egipcia de Luxor, palabra grave terminada en consonante a la que parece no haber necesidad de aplicar la tilde sobre la tónica. En cambio, la academia sí impone el acento sobre Adís Abeba, capital de Etiopía y otrora Addis Abeba, cuya primera palabra, aparte de haber perdido una d, se considera aguda ahora. 

Sobre la doble consonante, sería útil una actualización del Diccionario panhispánico de dudas (DPD). El vigente data de 2005, mientras que la Ortografía de la lengua española es de 2010. En el DPD actual ya se incluye Adís Abeba, pero también Accra, la capital de Ghana, y Guinea-Bissau

Llega el momento de volar a Asia, en concreto al Golfo Pérsico, donde parece que nos molesta la letra hache. Así se explica que el reino de Bahrein haya dejado su lugar al de Baréin y que la capital de los Emiratos Árabes Unidos, antes Abu Dhabi, sea hoy Abu Dabi. No obstante, si continuamos rumbo hacia el este y aterrizamos en Nueva Delhi, la hache no es inoportuna para la RAE, que la considera una "grafía plenamente asentada". Abu Dabi, sí; Nueva Deli, no.

Pero volvamos a la península arábiga, donde se halla el nombre estrella de este recorrido planetario: el polémico hasta la saciedad Catar. La nueva denominación de este país es controvertida porque en español ya existe esa palabra, un verbo que ahora tiene un emirato gemelo con el que siempre se le va a relacionar. Bromas aparte, la imposición de Catar es el paradigma de la españolización excesiva de topónimos extranjeros

Antes de la ortografía en vigor, la RAE aceptaba Qatar por considerar que la letra q era la que mejor servía para transcribir ese sonido árabe al español: "la letra qaf con la que comienza este topónimo en árabe se representa en español mediante la letra q". Sin embargo, en 2010 se estimó que palabras con q inicial como quorum debían ser modificadas (cuórum), y que lo mismo había de aplicarse a Qatar

Siguiendo la misma lógica, viajemos de Catar a Afganistán. En ese país existe un lugar llamado Qala-e-now, donde en su día hubo una base militar española. No estaría de más que la academia nos explicara por qué no le declara la guerra a la q en ese topónimo.  

En la españolización de topónimos foráneos, queda claro que la RAE tiene entre sus prioridades la de acentuar las palabras agudas finalizadas en vocal, sea cual sea el resto de su grafía: Marcháis de Dubái, llegáis a Shanghái y luego voláis a Hawái. ¿Se atreverá con Pionguián como capital de Corea del Norte? Con Sri Lanka, hay que reconocer que la castellanización sería muy complicada. 

lunes, 8 de junio de 2015

De Róterdam a Sídney con escala en Otawa o la españolización excesiva de topónimos extranjeros

En una entrada más o menos reciente observaba la relajación de las normas de ortografía con respecto a la acentuación de algunos nombres comunes, como ocurre con el término cartel, y comparaba esa permisividad con la exigencia de acentuar y españolizar al máximo la grafía de muchos nombres propios foráneos. 

Es llamativa esa tendencia de la RAE a poner la tilde a unos topónimos extranjeros que no deberían preocuparnos tanto y a arrebatársela a palabras tan nuestras que quedaban estupendamente con ese tocado: Estaré sólo dos días en Roma. Iré con Pedro y la hermana de éste. Buscaremos escenarios para escribir el guión de una película. El protagonista de ésta será un truhán

¿Por qué quitar el acento a las palabras destacadas en el párrafo anterior y escribir Mánchester y Ámsterdam cuando toda la vida fueron Manchester y Amsterdam? Y no hablemos del peculiar Róterdam, que siempre se aceptó como Rotterdam sin problemas.

Esta entrada no pretende corregir a nadie, sino preguntar por qué la misma regla aplicada a un nombre no sirve para otro de características similares. Por ejemplo, la acentuación de las esdrújulas. Mánchester y Ámsterdam lo son. También Washington, a la que, sin embargo, no se le cala una tilde sobre la a. ¿A qué se debe? ¿A que su grafía no es muy castellana? Tampoco lo es la de Shanghái, pero aquí sí se impone la norma de acentuar las palabras agudas finalizadas en vocal. 

En cuanto a ese Róterdam tan español con la tilde y una t menos, otra duda: ¿por qué no se españoliza la inglesa Birmingham? Palabra esdrújula y con grafía muy diferente a la nuestra -la h después de la g-. Prácticamente es la misma situación de Rotterdam. Siguiendo la castellanización a ultranza que sí vale para la ciudad neerlandesa, habría que escribir Bírmingam. O incluso Bírmingan.

Vamos ahora con Zagreb, capital de Croacia y palabra llana. Las reglas de acentuación exigen tildar las llanas que no terminen en vocal, n o s. Por lo tanto, habría que escribir Zágreb, dado que así se pronuncia. Si la presencia o ausencia de la tilde es lo que decide cómo suena una palabra, Zagreb debería pronunciarse como Magreb.

Ámsterdam, Róterdam y Mánchester por un lado y Washington, Birmingham y Zagreb por otro. Siempre se supo cómo se pronunciaban por ser urbes sobradamente conocidas. Pero de esos seis ejemplos, las aclaraciones sólo se han estimado convenientes en los tres primeros casos. Tendría más sentido aclarar el sonido de nombres poco famosos -como puede ser el de Cúneo (Italia)- que lo que ya se sabe.

Londres, Burdeos, Turín, Florencia, Bruselas, Amberes, Ginebra, Colonia, Copenhague, Estocolmo, Varsovia, Praga, Viena, Belgrado... Son muchos los topónimos con traducción a nuestro idioma, términos plenamente españoles aunque aludan a lugares del exterior. Otros, simplemente, no la tienen. ¿Por qué ese intento desesperado de que parezcan españolas palabras que no lo son?

Sorprende que el celo por españolizar no haya tenido entre sus objetivos una ciudad con grafía tan ajena a lo castellano como la polaca Gdansk. Y eso que bastaría con eliminar la g inicial, pues de hecho tendemos a pronunciarlo Dansk. En la vecina República Checa se encuentra Brno, que se dice más o menos Breno, pero no parece haber noticias de una próxima naturalización. Por no hablar de la borrachera de consonantes de la República Srpska -una de las dos entidades que componen Bosnia y Herzegovina-, a la que al menos se podría añadir una e entre la s y la r para facilitar su lectura. 

Hay un singular modelo de semiespañolización en el puerto francés de Le Havre, que ahora llamamos El Havre, traduciendo el artículo a nuestra lengua y respetando el nombre original. Es difícil de justificar esto último, teniendo en cuenta que en castellano no se forman sílabas con las consonantes vr-. ¿Qué tal El Habre? Tan mal como El Havre.

De una orilla atlántica a otra. Antes pasábamos momentáneamente por Washington, que no ha sido objeto de españolizaciones a la carta, aunque sí lo han sido otros lugares de Estados Unidos. Como Misisipi, río que da nombre a un estado al que también se le podaron un par de eses y una p. Dos consonantes gemelas que no molestan en Dallas, pese a que se pronuncia Dalas. Tampoco en Tennessee, para el que Ténesi sonaría a broma pesada. 

Sin embargo, si cruzamos la frontera norte, veremos que la manga ancha con la consonante doble no beneficia a la capital de Canadá, antes Ottawa y ahora parece que Otawa, que para algunos con mando en plaza debe de tener una apariencia más española

Y de ahí a otra antigua colonia británica, Australia, donde Sydney dejó de serlo, al menos para nosotros. El lugar de la primera y lo ocupa ahora una i acentuada. Curiosamente, esa y que no nos incomoda en la ciudad francesa de Lyon sí lo hace en el continente austral. ¿Por qué Sídney y no Lión? Quién sabe. Tal vez sea un privilegio del otro hemisferio, donde Melbourne podría dar paso a MelburneBrisbane quizá acabe siendo Brísbein, ya que estamos.

En los libros de estilo de algunos periódicos tenemos un caso totalmente opuesto al asunto del día. No sólo no se quiere españolizar, sino que se lucha por cumplir escrupulosamente con su escritura original: São Paulo en lugar del sencillo de escribir Sao Paulo. Para quien esté interesado, el truco para colocar la virgulilla sobre la a está en pulsar antes de la vocal las teclas alt gr+4

Como habrá observado el lector, nuestro viaje ha recorrido -con contadas excepciones- Europa y sus principales áreas de influencia lingüística, es decir, el continente americano y Australia. En la próxima entrada, continuaremos nuestra travesía por el globo terráqueo en África y Asia, e incluso visitaremos algún archipiélago de Oceanía. 

martes, 12 de mayo de 2015

El cartel o el cártel más peligroso de México

La portada del día de la edición impresa de El País incluye este titular:




El término cartel tiene dos entradas en el DRAE, y en la que concierne al titular analizado, de pronunciación grave o llanala academia de la lengua da libertad para acentuarla. El País se inclina por omitir la tilde sobre la a. Probablemente lo hace justificándose en que el contexto deja claro que se está hablando de una organización criminal y no del cartel -palabra aguda- de una película o una obra teatral

La RAE nos exige acentuar voces como Hawái y Múnich, pero aplica la manga ancha para escribir cartel cuando lo que se está pronunciando es cártel. Precisamente esta palabra viene del alemán -así nos lo recuerda la propia institución-, y qué mejor forma de españolizarla que añadiéndole un acento prosódico que ponga de manifiesto cuál de sus dos sílabas es la tónica

Las normas de acentuación a veces sorprenden por su permisividad para ciertos nombres comunes y su rigor con los nombres propios, en concreto con los topónimos extranjeros. Ámsterdam y Sídney son sólo dos ejemplos de una españolización estricta de nombres foráneos que merece ser objeto de debate. Pero eso requiere una entrada aparte. 

miércoles, 11 de marzo de 2015

Accidente: un helicóptero que son dos, tres víctimas que son diez y un superviviente que no iba a bordo

Me envía un amigo una noticia publicada en la web de Cuatro:



Este producto, por llamarlo de alguna manera -¿en qué quedamos, tres muertos o diez?-, va seguido de un párrafo que nos cuenta lo ocurrido de forma al menos presentable.



Resumiendo: en un reality show -la RAE no acepta telerrealidad, qué remedio- de una televisión francesa en el que participaban varios deportistas de ese país hubo un trágico accidente. El choque de dos helicópteros durante la grabación del programa en Argentina causó la muerte a todos sus ocupantes, diez en total. Según el audio que acompaña la noticia, ocho de los fallecidos eran franceses -tres de ellos deportistas de élite y cinco miembros del equipo del programa-, mientras que ambos pilotos tenían nacionalidad argentina. Hecha la aclaración, vamos a intentar encajar la idea en titular y antetítulo. 

Se empeña el redactor en meter a Sylvain Wiltord en el titular, pero en realidad el exfutbolista no tiene por qué estar ahí, ya que no viajaba en ninguno de los dos helicópteros siniestrados -la fortuna había llamado a su puerta en forma de eliminación del reality-. La lectura da a entender que Wiltord iba a bordo de un aparato y sobrevivió al accidente. Un titular ha de aportar información, no confusión. Y en esto último, el de la noticia en cuestión se lleva la palma. 

Para los lectores españoles, Wiltord es quizá el más famoso de los deportistas que participaron en el programa Dropped. Sin embargo, no es un Zidane que acapare las portadas. De haber compartido el destino fatal de sus compañeros, por supuesto que habría que mencionar a Wiltord en el titular, pero no tiene ni pies ni cabeza situarlo en el centro de la noticia porque casi estuvo allí. Por lo tanto, eliminemos su nombre del titular. Y de paso, arranquemos eso de "¡Conmoción en Francia!", que esos signos de admiración son más propios de un tabloide británico.

Vamos al grano. Antetítulo: Tragedia en un 'reality show' con leyendas del deporte galo. Y para el titular, como hay tres líneas, vamos a aprovecharlas: Diez muertos, entre ellos tres deportistas franceses, al chocar dos helicópteros en Argentina.

Vean y comparen:


lunes, 7 de julio de 2014

El expreso del IRA y los delitos contra el narcotráfico

Algunas decisiones de la RAE han generado controversias, y entre ellas destaca la guerra por la acentuación del adverbio sólo, en la que la propia academia reconoció su derrota. Otras, como pegar con cola el prefijo ex a todo sustantivo que nos encontremos por ahí, están teniendo más o menos éxito.
 
La RAE, a través del Diccionario Panhispánico de Dudas, obliga a utilizar tildes cuando su omisión provoque ambigüedades, y en su web pueden contemplarse ejemplos claros. Sin embargo, la adhesión de ex a ciertos nombres puede causar algún que otro equívoco frente al que no hay solución prevista. Así ocurre cuando se coloca junto al término preso, que forma una palabra con pleno significado y muy diferente al que se le pretende dar: expreso.
 
Ayer leí en la edición impresa del diario ABC una entrevista con el escritor Anthony McIntyre, quien pasó 18 años en la prisión norirlandesa de Long Kesh por un asesinato cometido en el transcurso del conflicto del Ulster. El periódico le presenta como "historiador y expreso del IRA". Es evidente que en este caso se refiere a un hombre que militó en una organización terrorista y que fue encarcelado por ello. Pero ¿qué ocurriría si se hubiese escrito por ejemplo el expreso del IRA llega a Belfast?

El lector de prensa no tiene por qué conocer todos los entresijos de la situación en Irlanda del Norte. Si alguien lee la última frase del párrafo anterior podría pensar que un tren repleto de armas para los republicanos acaba de arribar a la capital del Ulster. ¿Por qué no? Por ello, quizá no sería mala idea que la RAE permitiera separar el prefijo del nombre. Al menos en este caso.
 
En el mismo número de ABC me topé con una expresión que no requiere ninguna consulta a la RAE, sino al sentido común. En otra entrevista, ésta con el community manager de la Policía Nacional, la redactora puso en boca del entrevistado la siguiente oración: "Solo en delitos contra el narcotráfico ya hemos detenido a 420 personas".
 
Desconozco si son palabras textuales o si fue un error de la periodista al transcribir sus anotaciones y/o grabaciones, pero esa expresión es incorrecta y no debió haberse publicado. El narcotráfico es un acto delictivo, luego no puede hablarse de delitos contra el mismo. Por lo tanto, es necesario cambiar la preposición y escribir que las 420 personas arrestadas que menciona el estratega de la Policía en las redes sociales cometieron delitos de narcotráfico.